Amar en martes de Angélica Morales


El viernes 20 de noviembre a las 20 horas, acompañada del escritor Carlos Castán, Angélica Morales presentó su nuevo libro, Amar en martes, colección de relatos publicada por editorial Certeza.

Y aquí la noticia tal como la vio Myriam Martínez para el Diario del Altoaragón en su edición del 21 de noviembre de 2009:

“Amar en martes”, el libro más íntimo de Angélica Morales

Angélica Morales, Carlos Castán y José María Aniés, ayer en la Librería Anónima.

Angélica Morales, Carlos Castán y José María Aniés, ayer en la Librería Anónima. | VÍCTOR IBÁÑEZ
1 2 3
La escritora turolense afincada en Huesca presentó su nueva obra en la Librería Anónima

Myriam MARTÍNEZ

21/11/2009


Gracias por votar
| Resultado
1 de 52 de 53 de 54 de 55 de 5 2 votos

HUESCA.- Amar en martes (Editorial Certeza), el último libro de Angélica Morales, es una obra íntima y familiar, que aglutina diez relatos barnizados de cierta tristeza y melancolía, en los que el desencuentro y, sobre todo, el sentimiento de pérdida están muy presentes.

El escritor Carlos Castán presentó ayer en la Librería Anónima de Huesca la última creación de Angélica Morales, de la que destacó su prosa, la abundancia de metáforas “sorprendentes” y su empleo de “ciertos elementos mágicos” y el surrealismo “para romper la realidad cotidiana, lo esperable”.

Advirtió que la autora se muestra “más contenida” que en otros libros y comentó haber descubierto en este nuevo título una “fascinación por el pasado” y también “por el mundo femenino”.

Carlos Castán fue sacando algunas conclusiones de los diferentes relatos que dan vida al libro y se detuvo en la mirada de Angélica Morales sobre el sexo masculino. “La mujer es poder y los hombres son maridos gruñones, ancianos a los que se les cae la baba cuando pasa una señorita o muchachos fáciles de engañar -señaló-. En las relaciones, el hombre siempre está incontenido y sudoroso y la mujer, siempre perfumada, es seda y encajes”.

También se refirió a personajes con arrebatos de lucidez que les permiten percibir la realidad de manera existencial y relatos muy intimistas sobre la soledad. “Es un libro más mágico y amargo que los anteriores”, dijo Carlos Castán, que terminó por compararlo con “un bombón de licor”, que tiene en su interior “un sabor más añejo”.

UNA GRAN PÉRDIDA

“Cuando empecé el libro murió mi tía, la persona que me crió, que era como la nodriza de Julieta. Estuvimos siempre juntas, fue una persona muy importante para mí”, explica Angélica Morales.

Justo había terminado el primer relato, La mujer que enamoraba en martes, cuando se produjo su pérdida y a partir de ahí el tono de la obra cambió y fue derramando su pena en cada una de las páginas siguientes. “Es un libro muy de otoño, de recuerdos, un poco triste y a veces muy crudo -reconoce-. Todos los relatos tienen pinceladas de tristeza, aunque tampoco es un libro donde reine la pesadumbre”.

Angélica Morales se sentía en mitad de la nada. “Este libro es ese momento en el que estás destruida y eres consciente de que tienes que poner la primera piedra para volver a levantarte”.

Por eso, la mayor parte de los relatos de Amar en martes versa sobre la muerte y gira alrededor de la figura de su tía, de la pérdida, de las casas que se quedan solas, de los cementerios. Y, aunque la melodía de fondo pueda ser la misma, también hay otros textos que hablan de amor o de desencuentros. “El relato La mujer que enamoraba en martes es un poco más travieso -detalla-. Puede recordar un poco a Piel de Lagarta (su libro anterior), pero a partir de ahí cambia todo el tono, porque cambia la necesidad, lo que está en tu cabeza, la forma de expresarte. Quieres contar lo que está en tu cabeza, lo que te está pasando. Te encierras en tu propio mundo y creas un mundo en el que está la persona que se ha ido y todavía no quieres dejarla”. Antes de Piel de Lagarta, la autora publicó Benedicto XIII, el Papa Luna: El hombre que fue piedra, de editorial Delsan.

La escritora considera que en Amar en martes hay más de Angélica Morales que en Piel de Lagarta, donde su faceta de actriz no permanece al margen. Amar en martes es la Angélica más íntima, más en sí misma, más herida. “Si ahora volviera a escribirlo, haría otro libro, pero a veces necesitas exorcizar los fantasmas, escribir algo sobre lo que te está pasando y no puedes ignorarlo -reflexiona-. Para un escritor, su herramienta es su cabeza, su corazón, sus sentimientos, su vista, y, si todo gira en torno a una cosa, se convierte un poco en una obsesión. Es igual que cuando te enamoras, que escribes sobre los sentimientos del amor a esa persona, de lo feliz o lo desgraciada que eres”.

Amar en martes rompe con la temática y el estilo de Piel de Lagarta, escrito con una prosa muy poética y acomodado en el absurdo que tanto divierte a Angélica Morales. “He intentado podar toda mi literatura, esa prosa poética tan barroca. Ahora he hecho una literatura más directa y realista, va directa a la historia y a la forma de contarla, no es circense como Piel de lagarta. Es otra mirada”.

La escritora analiza que Amar en martes no necesita tanto decorado como Piel de lagarta, que es un libro más festivo. “Piel de lagarta es como una escenografía de ópera moderna en la que hay de todo, muy estrafalaria. En Amar en martes, sólo está el escritor y el lector, es una escena sin arropar”.

La autora destaca como una de las características de su nuevo título que es un libro “muy oscense”, que se desarrolla entre “sus” tres ciudades: Huesca, donde vive, Teruel, donde nació, y Valencia, donde ha vivido grandes experiencias. “Es una Huesca que a veces nos envuelve, que es un poco un laberinto y de la que a veces quisieras salir. Es la Huesca del frío y la tristeza”. En un primer momento, Angélica Morales pensó bautizar su nuevo libro con el título de La mujer que enamoraba en martes, aunque finalmente dese chó la idea por indicación de la editora que apeló a cuestiones referentes al diseño de la portada. No obstante, la escritora se siente satisfecha del nombre elegido finalmente y asegura que se ha sentido cómoda con los nuevos registros estilísticos que ha explorado. “Me interesa investigar esta faceta sin adornos y, además, yo creo que un escritor tiene que arriesgar, aunque sin despistar al lector -señala-. Soy una escritora relativamente reciente y todavía tengo que buscar mi camino. Quiero seguir aprendiendo y experimentando y, sobre todo, me gustaría seguir haciéndolo bien y eso es muy difícil”.

Para finalizar el acto, Carlos Castán bromeó al referirse a Angélica. “Es una mujer guapa y muy sonriente, que podría llevar en el liguero una pistolita de plata con el calibre justo para dejarnos sin respiración”. La escritora le devolvió después el guiño. “Cuando lees a Carlos Castán te enamoras. Yo aspiro a que algún día, cuando me lean, se enamoren de mí, aunque sepan que llevo una pistola de plata”.

0

% Comentarios (1)

ahí estaremos
faltaría más

Comments are closed.