Aragón sin empalmes

El viernes 18 de marzo de 2011 a las 20 horas presentación del nuevo libro de Joaquín Carbonell y Roberto Miranda, Aragón sin empalmes (ed Voces del mercado). Junto a los autores intervino el escritor y periodista Víctor Pardo Lancina.

Aquí el vídeo de Joaquín cantando una canción de Brassens para cerrar el acto:







“Aragón sin empalmes”, un análisis de la tierra con humor y ternura

El público disfrutó ayer mucho en la presentación del libro. V.I.

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Joaquín Carbonell y Roberto Miranda presentaron ayer su libro en la Anónima

MYRIAM MARTÍNEZ

19/03/2011


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HUESCA.- Es su cuarta obra en tan sólo cinco años y ya hay una próxima en ciernes, porque esta Comunidad nuestra y sus gentes les da para escribir mucho y muy bueno. Aragón sin empalmes (Editorial Voces del Mercado) es el último fruto que ha dado la química que comparten Joaquín Carbonell y Roberto Miranda, con el que se puede saborear la hilarante descripción de una serie de personajes de segunda mano que devuelven desde el humor una mirada muy seria de esta tierra.

Esta sociedad de autores, conocida también como Carbonell y Coipesol, aporta un nuevo título al patrimonio literario aragonés, que se suma a sus exitosos libros Proyecto de Estatuto de Aragón, plan B; Gran Enciclopedia de Aragón preta y Aragón a la brasa . “Nosotros intentamos interpretar desde el humor lo que es Aragón, con todo ese contenido que tiene de surrealista, absurdo y ese mundo onírico que llega desde Buñuel hasta Sender”, explica Carbonell.

La certera visión de ­Carbonell y Miranda devuelve al lector el reflejo de un aragonés con un humor “somarda” y con una forma de hablar muy peculiar, todavía muy presente en el medio rural. En el libro aparecen desde grandes ediles desconocidos, hasta rockeros aragoneses sin disco, pasando por “importantes” futbolistas de tercera división.

Joaquín Carbonell y Roberto Miranda firman un libro muy oral, escrito a cuatro manos y creado con una gran seriedad y de forma muy elaborada. “Mucha gente piensa que nos reunimos borrachos, a las doce de la noche, y nos ponemos a escribir, pero la verdad es que escribimos de nueve a diez de la mañana, con la legaña todavía, completamente serenos, todos los días durante tres o cuatro meses -explica Joaquín Carbonell-. La cabeza tiene que estar muy despejada para hacer humor, y a la hora ya no damos más de sí”.

Confiesa que al principio pensaron en titular el libro Aragón con empalmes a Cataluña, pero finalmente consideraron que, “en el colmo de la autonomía”, el aragonés es un territorio que camina solo, y decidieron modificar el epígrafe. “Somos un pueblo muy especial; individual, por un lado, y por otro con un gran sentido del humor, de un humor que se ríe sin escándalo, hacia adentro, sin mucha bronca. El aragonés se está riendo de tí y parece que no lo hace”.

Y entre todos los aragoneses “somardas”, Carbonell y Miranda conocieron a uno que encarnaba muy bien la definición: José Antonio Labordeta. A él va dedicado el libro. “En el Círculo de Bellas Artes de Madrid nos presentó Aragón a la brasa y, como dice el libro, se “encanaba”. Se puso a leer algún pasaje y de la risa que le entró se quedó sin aire -recuerda Carbonell-. Es una pena que no esté, porque yo creo que le hubiera gustado mucho”.

De tanto hurgar en las entrañas de Aragón, Carbonell y Miranda han encontrado un filón literario, al que han sabido dar muy buen curso. Con el próximo proyecto se lanzarán a la conquista de España, que pretenden conseguir con La Constitución plan B. “Todo el mundo dice que la Constitución se ha quedado un poco vieja: nosotros vamos a hacer la nueva -afirma Carbonell-. Con El Estatuto, algunos diputados aragoneses dijeron que era mejor el nuestro, que el que habían hecho ellos”.

PRESENTACIÓN EN LA ANÓNIMA

Los autores presentaron ayer Aragón sin empalmes en la Librería Anónima de Huesca, en un acto muy divertido, que tuvo como colofón la interpretación de dos canciones de Georges Brassens (Si por lo menos fuera hermosa y El gorila), con Joaquín Carbonell a la guitarra.

Tras las palabras introductorias del propietario del establecimiento, José María Aniés, el periodista Víctor Pardo se encargó de presentar a Miranda y Carbonell, y un libro que consideró inclasificable. “Es un poco de todo, y al final se puede leer con seriedad, con risa, de día o de noche -señaló-. Tiene sentencias, dichos, refranes, reflexiones filosóficas y filosofía sin reflexionar. Tiene profundidad, verdades, mentiras y algo de nacionalismo. Es un libro hecho de todo, de rotos y de descosidos”.

Carbonell y Miranda, agregó Víctor Pardo, “lanzan una carga de profundidad en el aragonesismo más rancio e intolerante, y una bomba a la línea de flotación de la tontería”. El periodista bromeó después con la recurrente presencia en el libro de algún político que, según Miranda, les da mucho juego, y se refirió a otros asuntos que también tienen un notable protagonismo como el sexo, con su capítulo El camasutra aragonés, o el anticlericalismo, presente en esta obra de principio a fin. “El libro está lleno de curas y de alguna puta para compensar”, señalaron los autores.

Miranda y Carbonell dedican también un espacio muy sembrado al fútbol. “El Zaragoza es el único club de Primera División que respeta el orden alfabético en la clasificación”, observan en el libro.

Grandes escritores de Aragón, delirios aragoneses (como el proyecto Gran Scala), periodistas, gente de la calle y perdedores. Nada ni nadie se libra del certero análisis de los dos escritores, que no dudan en replicar a incuestionables (hasta ahora) teoremas como el de Tales o en proporcionar las claves de la historia de Aragón, de lo que podía haber sido y no fue. “¿Cómo son los aragoneses Hay de todo, pero creo que en este tipo de humor nos reflejamos”, indicó Carbonell.

Miranda y Carbonell, que comenzaron a trabajar juntos en el rotativo El Día y más tarde en El Periódico de Aragón hasta la jubilación del primero, aportan una obra, según Víctor Pardo, llena de un humor “insensato, pícaro e inteligente”.

Aragón sin empalmes es un libro, como subrayó Roberto Miranda, “hecho con humor y con amor” y “basado en la ternura y la observación diaria de lo pequeño”.






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