Elogio de la educación lenta

Elogio de la educación lenta

El viernes 26 de febrero a las 20 horas presentación del libro Elogio de la educación lenta (editorial Graó) de Joan Domenech, con la intervención de Paco Bailo además del autor.

Esta presentación se enmarca en las Jornadas de Invierno que organiza la Escuela de Verano del Altoaragón,

“La educación necesita un tiempo justo que respete ritmos y personas”

Paco Bailo, Joan Domènech y José María Aniés, en la presentación del libro.

Paco Bailo, Joan Domènech y José María Aniés, en la presentación del libro. | VÍCTOR IBÁÑEZ
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Joan Domènech presentó en la Librería Anónima “Elogio de la educación lenta”

El pedagogo Joan Domènech Francesch considera que “la educación necesita un tiempo justo que respete ritmos y personas”, y, sin embargo, vivimos en una sociedad acelerada en la que ningún espacio público ni privado parece escapar a esta velocidad trepidante que se ha impuesto y que marca su devenir.

Myriam MARTÍNEZ

28/02/2010


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HUESCA.- Domènech estima, sin embargo, que esa inercia se puede romper, y así lo refleja en “Elogio de la educación lenta” (Editorial Graó, 2009), un libro en el que desarrolla una reflexión educativa y vital.

“Elogio de la educación lenta” se presentó el pasado viernes en un acto celebrado en la Librería Anónima de Huesca, donde el maestro oscense Paco Bailo presentó a Domènech como una persona “que lleva más de tres décadas a pie de obra de la educación pública”, que le han permitido acumular una serie de experiencias y argumentos que le confiere, dijo, “una carga de cierta autoridad”. Bailo estimó que las propuestas que el autor plantea en el libro son “pertinentes, sensatas y tirando a urgentes”, y remarcó la idea que transmite de que “antes y más rápido no son, ni mucho menos, sinónimos de mejor”.

Joan Domènech (de ascendencia oscense por parte de madre) comenzó a hablar de su libro indicando que sufrimos la paradoja de que nunca en la historia de la humanidad se ha tenido tanto tiempo como ahora y, sin embargo, no disponemos de él. Por otro lado, apuntó, se dice que la educación debe responder a las necesidades de la sociedad y habría que plantarse “de qué sociedad” se está hablando. “La escuela es un lugar de debate y el tiempo no nos deja tiempo para estas reflexiones”. El maestro recordó que hace trece años publicó un libro en el que hablaba sobre el espacio y el tiempo educativo y planteaba cómo organizar el tiempo. “Después de trece años -añadió-, en mi escuela vivimos los mismos problemas. Quizá el problema no es organizar el tiempo, sino tener una nueva mirada sobre él”.

En “Elogio de la educación lenta”, el autor plantea la necesidad de buscar el tiempo justo en la educación del niño y señala diversas dimensiones. “Cada niño tiene su propio ritmo de aprendizaje y, por lo tanto, si lo aceleramos o pensamos que todos los alumnos tienen que tener el mismo ritmo, les hacemos un flaco favor, no estamos respondiendo a sus necesidades educativas”.

Otro apunte en el que se detiene Joan Domènech es que cada aprendizaje tiene un tiempo. “Si adelantamos los aprendizajes por una presión social, porque hay que aprender las cosas cuanto antes y más rápido, mejor, conseguiremos aprendizajes muy espectaculares, pero efímeros”.

“Cuando los niños de cinco años pasan a Primaria, pensamos que ya tienen que saber leer y escribir, mientras que los especialistas dicen que ese proceso debe acabar a los ocho años y muchos países europeos que son ejemplo de sistemas educativos empiezan todos a leer y a escribir a los siete años -observó-. En ese camino tan acelerado en el que estamos nosotros, se pierden muchos aprendizajes, y eso luego va a pasar factura. Por ejemplo, España tiene unos índices muy elevados de adolescentes que no leen y que aborrecen la lectura”.

En el libro, Joan Domènech pone también en entredicho el modelo de la administración, que a veces establece que por adelantar los programas de los currículos se va a aprender más y mejor.

“La sociedad nos ha llevado a una colonización absoluta del tiempo de la infancia -manifestó el profesor-. Nos hemos apropiado de todo su tiempo. No hay tiempo para el juego o los amigos, los niños tienen una agenda llena de horarios escolares, extraescolares y paraescolares, y los fines de semana, miramos de ocuparlos igualmente. Eso también tiene consecuencias en el aprendizaje y en el crecimiento intelectual y emocional de los niños”.

LA ESCUELA Y LA VIDA

Joan Domènech reitera su planteamiento inicial: la educación necesita un tiempo justo que respete ritmos y personas. En la primera parte de “Elogio de la educación lenta” (título que se asocia al movimiento contrario a la comida rápida y este estilo de vida), el autor reflexiona sobre la escuela en relación con la sociedad y los “programas con currículos sobrecargados y aprendizajes antes de hora como reflejo de una sociedad que está sumamente acelerada a nivel general”.

Este ritmo frenético, sin embargo, no produce calidad de vida. “Una parte de la sociedad nos lleva a este tipo de aceleración absurda o perversa, que teóricamente nos tiene que permitir disfrutar de más tiempo, pero de una manera paradójica lo que nos produce son más insatisfacciones. Hay unos réditos que hay que pagar por esta velocidad”.

También en los primeros compases del libro realiza una reflexión sociológica y política, en la que intenta enmarcar esta manera de entender la educación, que él critica. “Es el reflejo de las contradicciones que vivimos a nivel social”.

La segunda parte del libro se centra más en el campo de la educación, aunque se suceden también las referencias al ámbito familiar.

Al final, Joan Domènech ha incorporado una serie de propuestas, que indican que sus reflexiones no son un mero planteamiento teórico, sino que es posible hacerlas realidad. Plantearse cómo conseguirlo, según manifestó, es la misma pregunta que uno se puede hacer a nivel personal, vital y social. “Seguro que podemos hacer cosas, aunque sea a nivel individual. Hay cosas absurdas que asumimos como muy naturales y seguro que podríamos replanteárnoslas”.

A nivel de la escuela, en su opinión, hay que plantearse priorizar los contenidos. “Es mucho más importante que haya un aprendizaje, que sea lo básico pero que se hagan bien, más que una idea de una educación entendida como una acumulación cuantitativa de conocimientos, que en el fondo no se comprenden. Hay muchos aspectos en los que se puede intervenir”. En el día a día, siguió analizando en referencia a las propuestas finales que aporta, “hay posibilidades reales, unas más completas y otras más cotidianas, que se pueden realizar en el ámbito de la familia y de la escuela, para intentar frenar un poco este ritmo que marca la sociedad”.

Joan Domènech ha escrito, entre otros libros, “Renovación pedagógica” y “Educación en valores”, y en coautoría con Jesús Viñas, “Propuestas para salir de la crisis”, “Movimientos de renovación pedagógica” y “Cien medidas para mejorar la escuela pública”.

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