Historia de la resurrección del papagayo, ilustraciones de Antonio Santos


A partir del jueves 4 de febrero, día en que nos acompañará el ilustrador y coincidiendo con la entrega del premio, se podrá visitar en la librería la exposición de pinturas y materiales de Antonio Santos para el libro Historia de la resurrección del papagayo de Eduardo Galeano (editorial Los libros del zorro rojo,2009) .La exposición permanecerá durante todo el mes de febrero, para no perdérsela.

que reproducimos:

“Historia de la Resurrección del Papagayo es diferente y original”

Antonio Santos, ayer en la sala de exposiciones de la Librería Anónima de Huesca.

Antonio Santos, ayer en la sala de exposiciones de la Librería Anónima de Huesca. | MIGUEL GARCÍA
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El artista altoaragonés Antonio Santos expone las ilustraciones del álbum en la Librería Anónima

Myriam MARTÍNEZ

05/02/2010


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HUESCA.- Hace varios años, Antonio Santos pidió a Eduardo Galeano unas palabras para el catálogo de una exposición que estaba organizando en el Ayuntamiento de Madrid. El periodista y escritor uruguayo le envió una tarjeta en la que le indicaba, muy amablemente, que no conocía su trabajo y que, por lo tanto, no podía escribir sobre él, pero daba permiso al artista altoaragonés para que dispusiera de cualquier cosa que hubiera publicado. “Yo en realidad no quería un texto sobre mi trabajo –aclara el artista de Lupiñén-. Hace tiempo que me gusta pedir a escritores que escriban algo para mis catálogos que les apetezca, no sobre mí. No me suelen hacer caso, pero ésa es siempre mi propuesta. Luego, ilustro el texto y es como un pequeño cuento”.

Dicho y hecho. De los títulos que había leído de Galeano, Antonio Santos escogió un texto y lo ilustró con linóleos. Luego, Isidro Ferrer hizo un catálogo, “que es una preciosidad”, y Santos envió al uruguayo varios de estos “libritos”. Al cabo de una o dos semanas, Galeano le contestó que le había encantado y que le mandara más, porque sus amigos se los habían quitado de las manos. Más adelante, Antonio Santos publicó “Y con la cebra qué pasó” y remitió un ejemplar al autor de “Memoria del fuego”. La respuesta fue rápida. Galeano le contestó para contarle que le había gustado mucho y que a menudo le leía el libro a su nieta, porque era su favorito.

Por eso, cuando la editorial “Libros del zorro rojo” le comunicó a Eduardo Galeano que iba a ser Antonio Santos el encargado de ilustrar “Historia de la resurrección del papagayo”, al autor latinoamericano le pareció muy bien.

El año pasado, aprovechando que Galeano viajaba a Madrid para recoger la Medalla de Oro del Círculo de Bellas Artes, se le invitó a asistir a la inauguración de una exposición de Antonio Santos, que incluía, entre otras piezas, las que había creado para ilustrar el citado libro. Durante todo el mes de febrero, el público podrá contemplar ese espectacular trabajo en la Librería Anónima, donde ayer se inauguró una exposición con los recortables de madera pintada con acrílicos y algunos cuadros.

Previamente, por la mañana, Antonio Santos estuvo en el IES Pirámide, explicando sus experiencias a alumnos de la ESO.

TRABAJO COMPLICADO

El trabajo de Antonio Santos no ha sido sencillo. La editorial le envió primero el texto de Galeano, que le pareció complicado por su ritmo y porque Antonio Santos estimaba que tenía partes muy largas y difíciles de fragmentar.

“La resurrección del papagayo” es un cuento popular brasileño, que Eduardo Galeano reescribe y que tiene “un significado religioso bastante profundo”, observa Antonio Santos. “Hay que leerlo, pero el personaje del alfarero se puede interpretar de muchas maneras –añade-. Como lector me gusta la historia que cuenta, sus connotaciones simbólicas y ese aire que tiene de letanía, con la repetición de las cosas que va contando. La dificultad que tenía es lo que hace diferente y original el texto”.

Como para otros muchos libros, Antonio Santos preparó primero recortables de cartulina, cuyo efecto le resulta bonito, muy gráfico y hasta potente, en ocasiones.

Pero el artista quería probar otras posibilidades y recurrió a la pintura, donde se aprecia “más cocina” y, en definitiva, un mayor trabajo detrás.

Lo último fueron las figuras en tres dimensiones, que posteriormente fueron las elegidas por la editorial. Al ser fotografiadas, se puede jugar con su volumen y con las sombras que proyectan y otorgan a la publicación otra dimensión.

“Los editores eligieron las figuras, aunque a mí me hubiera gustado más combinarlas con las pinturas y fragmentar más el texto. Pero el libro lo maquetó uno de los editores y un libro es un trabajo en equipo y hay que respetar el trabajo de los demás. Cuando terminas, siempre le ves errores, pero intentas corregirlos en el siguiente”.

Y, además, a Antonio Santos le encanta hacer ilustraciones, porque afirma que entroncan con la tradición del arte. “Antes, la Iglesia o el señor hacían un encargo al artista y éste sabía que podía moverse en libertad, dentro de unos límites”, observa.

Antonio Santos creó muchas más piezas que las que salen en el libro, como el papagayo que lucirá todo este mes de febrero en el escaparate de la Librería Anónima, mientras dure la exposición. Otras, que no se pueden ver en la sala oscense, forman parte de una exposición colectiva de varios artistas, uno de ellos Isidro Ferrer, que se podrá contemplar en varios países iberoamericanos y que pronto se inaugurará en su primer destino, Guatemala.

OTROS LIBROS

Desde que publicó “La resurrección del papagayo”, Antonio Santos, segundo Premio Nacional de Ilustración, ha publicado otros libros como “Hambre canina” (Nostra Ediciones) y “Los colores de Cecilia”, cuatro cuentos para Pearson Educación para iniciar a los niños en la teoría del color.

UNA DE INDIOS Y VAQUEROS

Y como no puede parar, Antonio Santos está trabajando en un proyecto con el que asegura estar pasándoselo muy bien. Desconoce cómo finalizará el desarrollo del proyecto, pero cuando lo termine lo bautizará como “Una de indios” y pretende ser un homenaje al western, que a él particularmente le encanta. “Me lo estoy pasando tan bien como cuando veía de pequeño las películas de vaqueros”, afirma.

Antonio Santos está pintando cuadros de vaqueros, de sheriffs, indios que se caen del caballo y algunas esculturas de madera muy toscas. “Estoy como si la tribu me hubiera encargado que le hiciera el tótem, el calumet (cierta pipa) de la paz, una kachina (muñeca) o que le decorase una tienda de campaña. A ver qué pinta tiene cuando acabe; de todas formas, de todos los trabajos hay que distanciarse cuando se terminan. Las cosas necesitan tiempo para poder apreciarlas en su justa medida”, concluye el artista.

Aquí la noticia en la agenda del día 19/02/2010 del Diario del Altoaragón

Un delicioso cuento

Antonio Santos, en la sala de exposiciones de la Librería Anónima de Huesca.

Antonio Santos, en la sala de exposiciones de la Librería Anónima de Huesca. | MIGUEL GARCÍA
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Antonio Santos expone en la Librería Anónima

19/02/2010


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En el año 2008 la editorial Libros del Zorro Rojo publicó un cuento escrito por el célebre escritor uruguayo Eduardo Galeano e ilustrado por el oscense Antonio Santos. Ambos habían mantenido una relación epistolar, que finalmente desembocó en un libro conjunto, “Historia de la resurrección del papagayo”, que, como los mejores cuentos, tiene un apasionante desarrollo encadenado. Sus abigarradas líneas argumentales tienen un poso triste y melancólico, pero al final el cuento termina de forma feliz. Como tiene que ser. Ya hace unos años Antonio Santos expuso en el Centro Cultural del Matadero de Huesca el trabajo realizado para el cuento “Y con la cebra qué pasó”. Y ahora regresa a la capital altoaragonesa, al luminoso espacio de la Librería Anónima, para mostrar las fuentes artísticas de este cuento brasileño revisitado por Galeano que posee profundas connotaciones simbólicas. Para ello, Antonio Santos ha incluido seis pinturas de corte sencillo, entre el minimalismo y el primitivismo, que arropan las magníficas maquetas en madera de las diferentes escenas del cuento: mesas, paisajes, árboles, objetos, casas y personajes que conforman un universo plástico tan colorista y vivo como delicado y sutil. Una verdadera invitación a zambullirse en el cuento.

Hasta el día 27, en la Librería Anónima.

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