La Anónima recomienda

Todo lo que era sólido
Antonio Muñoz Molina
Seix Barral, 2013
253 páginas, 18,50 euros

Muñoz Molina se encierra en los últimos meses del 2012 en un cuartito de El país donde repasa la hemeroteca de estos últimos años a la búsquedade qué se hablaba en la prensa en los años del milagro económico español, esta es la base del ensayo que nos propone en una línea regeneracionista de nuevo cuño. Sin embargo, bucea mucho más allá  en el tiempo y describe cómo eramos desde los años setenta del siglo veinte hasta ahora mismo con la intención de comprender cómo hemos llegado a este momento  en que  se pierden una tras otra, a toda velocidad, las conquistas realizadas con enormes esfuerzos,  con la potencia  y riqueza literaria que aportan  los experiencias en primera persona. Presume de aguafiestas y de cierto espíritu ciudadano republicano en el que se muestra bastante solitario, y es aquí donde me parece que peca de cierta ceguera hacia lo que  antes que él han analizado otros en España. En cualquier caso, resulta  más interesante  su visión del desastre que  las escasas propuestas que puedan ilusionar al lector. Todo lo que era sólido es atractivo en su prosa envolvente, retórica y lírica sin adornos. Un libro que se deja devorar y que provoca sin duda. Me recuerda a veces a nuestro Ismael Grasa en sus planteamientos independientes y poco sospechosos de buscar el halago. Y es mucho mejor en su argumentación que el libro que publicó Markaris en Tusquets sobre el caso griego.

Ch.A. 15/03/2013

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