Lo que nunca se olvida

El viernes 17 de septiembre de 2010 Elena Chazal acompañada por Michel Escartín presentó su novela Lo que nunca se olvida (editorial Milenio) en la librería.

“Lo que nunca se olvida”, una historia del amor y de las raíces

Miguel Escartín y Elena Chazal, ayer en la Librería Anónima.

Miguel Escartín y Elena Chazal, ayer en la Librería Anónima. | VÍCTOR IBÁÑEZ
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La autora estadillana Elena Chazal presentó ayer en la Anónima una traducción al castellano

En 2005, Xordica lanzó la primera edición de “Lo que mai no s”olbida” y apenas un año más tarde publicó la segunda. La firma catalana Milenio ha asumido lo que podría considerarse la tercera edición, “Lo que nunca se olvida”, una traducción al castellano, que la autora prefiere denominar “adaptación”, porque ha incluido algunas modificaciones. La portada es obra de su hija Patricia, estudiante de Diseño Gráfico.

Myriam MARTÍNEZ

18/09/2010


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HUESCA.- La excelente acogida que tuvo la obra en aragonés en las comarcas de Ribagorza, Somontano, Bajo Cinca y también en la ciudad de Huesca fue un acicate para Chazal. Fueron los propios lectores quienes animaron a la autora a traducir su novela, para que pudiera llegar a un público más amplio.

Aceptó el reto y ella misma se encargó de transcribirla al castellano, aunque confiesa que tuvo que superar algunos problemas. “Yo soy de Estadilla y la pensé en aragonés ribagorzano, porque lo he hablado desde pequeña, en mi casa, con mi familia. Entonces, los giros, las expresiones, los golpes de humor estaban pensados en esta lengua y al traducirlos perdían algo de gracia. Por eso, he tenido que adaptarlo un poco e incluso he eliminado algunas cosas y he ampliado un poco la parte francesa”.

Elena Chazal siente que su libro ha podido perder un poco en este sentido, pero no la esencia de la novela. Además, cree que, a cambio, su lectura será mucho más asequible. “Yo personalmente tengo mucho cariño a la edición en aragonés. Aparte de que la edición de Xordica está muy bien hecha y cuidada, el libro está pensando así y ésa es la versión original. La traducción al castellano es otro libro, otra interpretación”.

“Lo que mai no s”olbida” nació en parte gracias al aliento de muchas personas que le pidieron que escribiera en aragonés. Su calidad como autora había sido reconocida ya en varias ocasiones como diferentes premios literarios como el Billa de Sietemo de poesía “ex aequo” con Tinta de glárima (1999); el Premio Billa de Lo Grau de relato curto con Birli birloque que torne Roque (2002); el Cleto Torrodellas d”Estadilla con o relato Ixa pena que afoga (2003); y el Billa de Sietemo “ex aequo” con El ixambre (2003). José María Aniés, propietario de la Librería Anónima, recordó los galardones que ha recibido Chazal, en un acto celebrado ayer para presentar esta “tercera edición”. Ante el público intervino también el profesor Miguel Escartín.

“Lo que nunca se olvida” narra una historia de amor protagonizada por Ricardo Piñol y Marina que queda partida por la Guerra Civil Española. El marido se ve obligado a exiliarse a Francia, y su mujer y su hijo pequeño se quedan en España. Los primeros pasajes se sitúan en Torres del Obispo y las escenas se van sucediendo también en La Puebla de Castro, Benasque, Graus y otras localidades próximas. Después, el exilio lleva a Ricardo por varios parajes franceses y, sobre todo, a París, ciudad a la que se alude como ejemplo de modernidad, con referencias literarias, artísticas e intelectuales. La Torre Eiffel está cargada de simbolismo y en ella se resuelven algunos momentos importantes de la trama.

Elena Chazal logra encajar con naturalidad dos escenarios tan contrapuestos como el medio rural de las comarcas altoaragonesas, que permiten al lector sentirse identificado con la historia y los personajes, y el ambiente cosmopolita de la ciudad gala, que le transporta a la sociedad parisina y da a la novela un tono más universal.

El título evoca la vuelta a los orígenes de monsieur Piñol, “que al regresar a España después de más de treinta años en el exilio recupera los olores, los sabores, las gentes de la tierra, los paisajes y, por supuesto, a la que había sido su mujer y toda su gente”.

Elena Chazal aprovechó el acto celebrado en la Librería Anónima para subrayar algunos asuntos concernientes a esta obra, como el hecho de no decantarse por ningún bando, en los pasajes relacionados con la Guerra Civil. “No quería hacer una novela política, sino una historia de amor, y por eso quería ser bastante imparcial. En las familias a veces había de todo un poco, y la guerra la planteo como un gigante”.

Elena Chazal, autora también de otros libros como “Cuentos de la lluna en mingua”, es una enamorada de la tradición, los vocablos antiguos, las leyendas y la antropología y ha profundizado bastante en muchos aspectos que tienen que ver con su tierra. Los lectores valoran sus descripciones y su documentación, y sobre todo el equilibro que la escritora persigue para conseguir que el detalle no frene la historia.

En su opinión, la ubicación es “importante para que la gente se identifique” y observó que algunos de sus personajes, aunque se trate de una ficción, tienen también una parte de realidad.

Así lo han confirmado muchas de las personas que han leído ya el libro en aragonés, que coinciden al señalar que la historia tiene fuerza y verosimilitud.

“UN COMPENDIO DE LA VIDA”

El profesor de Literatura Miguel Escartín presentó ayer la novela de Elena Chazal, en un acto celebrado en la Librería Anónima de Huesca. Antes de iniciar su pormenorizado análisis del libro, recordó a su autora cuando era alumna suya, allá por 1978, en Barbastro. Cursaba COU, entonces, y era una estudiante “excepcional”.

Miguel Escartín alabó la decisión de Elena Chazal de publicar en castellano, “no porque desprecie el aragonés, sino porque el castellano da más vuelos”, y la calificó como una novela, más que de amor, que puede evocar a una historia concreta, “del amor”.

Encontró un sinfín de ingredientes que, debidamente combinados, configuran un relato al que se refirió con verdadero entusiasmo durante toda su exposición, como su romanticismo, su humor, su ironía, su carga simbólica, sus microhistorias y otros muchos alicientes, como sus refranes y sentencias “de tipo terruñeros”, que aparecen siempre cuando la historia discurre en el Alto Aragón. “Una novela es un compendio de la vida”, apostilló.

El profesor se refirió a los acontecimientos históricos que ponen marco a la trama (la Segunda República, la Guerra Civil Española, la Segunda Guerra Mundial y Mayo del 68) y de los que todos somos herederos. “La guerra está vista como algo arrasador que llega a uniformar los bandos y no toma partido”, indicó, Escartín subrayó también el humor y la ironía de Chazal, “que le permite distanciarse de los personajes y no comprometerse con sus ideas, lo que le da cierto valor de objetividad”.

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Bienaventurados los que brindais con ENATE…

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