Presentación de Libro de brujas españolas

Libro de brujas españolas

El viernes 9 de abril a las 20 horas se presenta el Libro de brujas españolas con la intervención de su autora, Ana Cristina Herreros, y de Carlos Grassa Toro.

La escritora Leonesa Ana Cristina Herreros presenta a las 20 horas en la Librería Anónima de Huesca el “Libro de las brujas españolas”, una recopilación de 42 cuentos y 24 leyendas. El libro forma parte de la serie Las Tres Edades de Editorial Siruela y recorre la geografía española describiendo las principales brujas que han poblado el país (Diario del Altoaragón)


“Libro de brujas españolas”, un homenaje a las mujeres con poder

Grassa Toro, Ana Cristina Herreros y José María Aniés, ayer en la Librería Anónima.

Grassa Toro, Ana Cristina Herreros y José María Aniés, ayer en la Librería Anónima. | PABLO SEGURA
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La autora leonesa Ana Cristina Herreros presentó ayer su último título en la Librería Anónima

Myriam MARTÍNEZ

10/04/2010


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HUESCA.- Cristineta era una bruja de Alcolea de Cinca que volaba, pero era tan despistada que a veces lo hacía a plena luz del día y la gente del pueblo la conocía. El Nazario le pidió que le llevara una noche y Cristineta aceptó, pero le advirtió de que no mentara a Dios, “que la escoba la mueve el diablo”.

“¡Dios, qué alto!”, exclamó el Nazario al mirar hacia abajo, y se cayó al suelo. “Y, por esa razón, el Nazario de la panadería se quedó cojo para toda la vida”. Ana Cristina Herreros conoce y cuenta como nadie la historia de Cristineta y la de decenas de hadas y hechiceras que aparecen en su “Libro de brujas españolas” (Editorial Siruela, 2009), ilustrado por Jesús Gabán.

Acompañada del escritor aragonés Grassa Toro, ayer presentó la publicación en la Librería Anónima de Huesca, después de clausurar el maratón de cuentos celebrado por las bibliotecas municipales y de protagonizar varias sesiones literarias en Fraga y Ballobar, durante la jornada anterior.

“Es un libro homenaje a las mujeres con poder”, afirma Ana Cristina Herreros, que conoció a Cristineta gracias a los escritores y etnólogos altoaragoneses José Antonio Adell y Celedonio García y a la intensa investigación de campo que llevó a cabo en la provincia de Huesca para escribir su “Libro de brujas españolas”.

La autora leonesa, licenciada en Filología Hispánica por la Universidad Autónoma de Madrid y narradora oral con el pseudónimo de Ana Griot, que conoce también y elogia la obra de Enrique Satué, observa que “la tradición oral aragonesa en catalán está muy bien recogida, mientras que en el resto está fatal”. Subraya, que Aragón y Canarias son las dos Comunidades Autónomas menos documentadas al respecto y lo lamenta porque, según asegura, “a poco que escarbas, aquí la gente te cuenta mil cosas”. Además, se da la paradoja de que la palabra bruja, según explica, procede del aragonés occitano y se incorporó a todas las lenguas peninsulares.

Ana Cristina Herreros se refiere con entusiasmo al encuentro literario celebrado el pasado jueves en Ballobar. “Entre mistela y mistela, las mujeres me contaron la historia de la bruja Seseta, una vecina de Ballobar que existió de verdad, que era viuda y vivía sola con una hija. Cuando todas vestían de negro, ella lo hacía de blanco. Y, además -subraya con intención-, era una mujer que leía”.

“Libro de brujas españolas” reúne 42 cuentos y 24 historias y leyendas. Han sido cuatro años de trabajo, incluido el tiempo dedicado a otro título de su bibliografía del que también ha rescatado algunos datos y personajes, “Libro de los monstruos españoles”. La escritora leonesa se nutre de los fondos de la Biblioteca Nacional, el repertorio de folcloristas y de una investigación de campo laboriosa, pero que le hace realmente disfrutar. “Hay una diferencia importante entre las brujas del norte y las del sur. En la zona norte, existían unas divinidades precristianas asociadas a las aguas. Eran mujeres que se aparecían en fuentes, cuevas y a las orillas de los arroyos. Pero hay una cosa maravillosa en la tradición oral, que no existe esa diferencia entre bruja, hechicera y hada que estamos acostumbrados a ver. La diferencia entre un hada rubia y joven y una vieja fea es una cosa de la factoría Disney, para ser reconocibles en los mostradores de los merchandising. Pero, en la práctica totalidad de las tradiciones orales del mundo, las dos son ancianas, porque sólo una mujer anciana es sabia. En nuestra cultura, parece que se asocia la vejez a la maldad, y ni mucho menos”.

Ayer, en la Librería Anónima, explicó a los asistentes los avatares que rodearon la creación de su último libro, que al final ha sido el “producto de un azar muy azaroso” y, en definitiva, “es lo que le dio la gana ser”.

En su faceta de Ana Griot, la autora refirió al público cómo le habían robado en Barcelona la mochila donde llevaba el ordenador, con el libro en su disco duro y dos copias de seguridad en sendos pen drives, que se alojaban también en el mismo saco. Relató después los problemas que tuvo con otro ordenador que se compró para rehacer el trabajo durante un viaje a Cuba y que, afortunadamente, un isleño le resolvió. Y, de nuevo, los últimos escollos que tuvo que salvar para que fuera imprimido en la editorial Siruela, en la que también trabaja. “Libro de brujas españolas” vio la luz un martes y 13.

Grassa Toro tomó la palabra previamente e hizo una referencia a Bogotá y a una tradición que se mantuvo hasta los años 70, aproximadamente. El escritor, buen conocedor de Colombia, relató cómo los domingos, después de misa, la gente acudía a los bares y escuchaba a una mujer mayor, que tenía la misión de contar todo lo que le habían dicho a lo largo de la semana. Se le llamaba El correo de las brujas y permitía comunicarse a los habitantes de la sabana de Bogotá. “Esas mujeres se desplazaban a una velocidad que nadie entendía”, señaló Grassa Toro, y agregó que Ana Cristina Herreros tiene muchas cosas en común con aquellos personajes, “porque es capaz de memorizar, de escapar, de estar con la gente, no le sienta mal no ir a misa y esperar en la taberna y se mueve a una velocidad que no es normal”.

El escritor zaragozano, que anunció que la leonesa participará en mayo en el Festival de la Oralidad de Huesca, subrayó que el libro presentado ayer, y que está atravesado por un tema típico de la literatura española como es la muerte, refleja la gran erudición de su autora e incluye algunas cosas “bastante sorprendentes”.

EL RATONCITO PÉREZ

Ana Cristina Herreros está a punto de publicar un nuevo libro: “La increíble y maravillosa historia de un ratón llamado Pérez”, un álbum ilustrado por Violeta Lopiz, que regresa a la tradición oral para buscar la verdad sobre el famoso roedor. “Lo que de verdad te dejaba el ratón debajo de la almohada no es una moneda o un regalo, es la posibilidad de seguir creciendo; porque, sin diente, no se crece lo mismo”, señala la autora.

Según reveló, el ratón entierra los dientes en la tierra, “porque cuando uno se muere, necesita los dientes de leche para resucitar; porque, sin dientes de leche, no se resucita lo mismo”.

Ana Cristina Herreros reivindica la tradición oral. Rechazó unas recientes críticas de la ministra de Igualdad a los cuentos populares, a los que tildaba de machistas y políticamente incorrectos, porque considera que manifestaciones de este tipo muestran cierto desconocimiento. “La ratita, en la tradición oral, no era presumida. No se compró un lazo, sino que se compró un repollo y se hizo una casa, con balcón y todo”, dijo y explicó después, como congregaciones religiosas modificaron después el cuento con fines pedagógicos, adaptados a su ideología. “En la tradición oral, a la ratita se le come el gato porque elige mal; el gato no es malo, es gato y come ratones; en la versión de las monjas, se la come por presumida”.

Por eso, la escritora reivindicó regresar a las fuentes. “La ideología machista no estaba, se puso a posteriori. Es la sociedad la que configura el cuento. Para que una sociedad cambie no hay que cambiar los cuentos, hay que cambiar la sociedad”, consideró.

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