Presentación de Una niña

 

El viernes 17 de octubre se presentó el libro Una niña de Carlos Grassa Toro (texto) y Pep Carrió (ilustraciones) editado por Kokinos en una librería Anónima abarrotada de gente con ganas de conocer el libro y los originales del libro que formaron una exposición que se inauguraba en ese mismo día.

Este es el artículo que publicó Myriam Martínez en el Diaro del Altoaragón el día 18 de octubre:
El escritor Grassa Toro y el ilustrador Pep Carrió presentaron ayer el libro en Anónima. Algunos críticos lo consideran un libro “raro”; deliciosamente “extraño”, añadiría yo, convencida de que son calificativos que sólo pueden referirse a algo especial. Los autores de “Una niña”, el escritor aragonés Grassa Toro y el ilustrador y diseñador gráfico mallorquín Pep Carrió, lo consideran, entre otras cosas, “un regalo”, “un homenaje” y “una historia de vida”.
HUESCA.- Grassa Toro y Pep Carrió se conocieron en Huesca allá por 1996 ó 1997, calculan ellos, cuando el ilustrador viajó a la capital altoaragonesa para presentar el cartel del Festival de Cine de aquel año del que era autor. Isidro Ferrer los presentó. Ya lo decía ayer el mallorquín: “Me encanta venir a Huesca, porque aquí sólo me han pasado cosas buenas”. Y a juzgar por lo que cuenta, su amistad fue un flechazo que enseguida dio fruto en forma de libro, “30 de diciembre”.
“Una niña”, coinciden los dos, está unida a una historia de vida, la historia de cuando Pep y Begoña fueron a Bolivia a adoptar a Graciela. Por la noche enviaban correos electrónicos a los amigos, pero el único con el que compartían franja horaria era Grassa Toro, que por aquellas fechas se encontraba en Bogotá. “Yo podía responder rápidamente y se estableció una correspondencia muy bonita”, recordó el escritor. El proceso de adopción fue desesperante. Unos trámites que habitualmente se resuelven en 15 días se alargaron dos meses. Pero llegó el momento y Graciela borró la desesperación de todos los rostros con sus ojos y su sonrisa. Esto no me lo han contado así, pero estoy casi segura de que no fue muy diferente. Era Semana Santa.Un tiempo antes, cuando les comunicaron la asignación de la niña, les enviaron una fotografía de Graciela que lucía un corazón en la camiseta. Grassa Toro la imprimió y la colgó de la puerta de su nevera. “El 1 de julio yo me senté y pensé: han tenido un hijo, hay que hacer un regalo. Escribí la historia y se la mandé”.
Y Pep Carrió decidió ilustrarla. Y juntos, después, pensaron en realizar una “especie de autoedición” para los amigos, “sin ninguna idea de distribución”.
“Cuando el proceso estaba casi a punto de finalizar, pasó un editor amigo, lo vio y dijo:
‘Quiero que sea un libro en mi editorial (Sins entido)’. Era Jesús Moreno”, recuerda el escritor aragonés. “Fue todo muy azaroso -añade Pep Carrió-. No hubo ninguna búsqueda de editar este libro, que nació por una historia”.
“Este libro me plantea un disloque, porque yo envié un texto íntimo para una pareja y para su hija, y tal y como lo envié, ha salido -retoma la palabra Grassa Toro-. La mayoría de la gente no conoce la historia que está detrás del libro ni falta que hace, pero sí acaba concluyendo que se trata de la historia de una historia de adopción”.
espués, puntualiza. “Es una historia de adopción, pero no es una historia de adopción de niños. Todos somos adoptados, todos pasamos dos horas de nuestra vida o tres años hasta que alguien tiene un gesto de amor violento y nos saca de la botella y nos ofrece el amor. Te adopta tu marido, tú a él o un amigo. Es también algo que pertenece a la humanidad, es Moisés y es todos los relatos anteriores a la Biblia, donde los niños están en la cesta y viajan por el río hasta que alguien se encuentra con ellos”.
“Es un libro que a algunos les descoloca profundamente”, prosigue Carrió. “Hay gente que sufre, pero tiene un final feliz y se impone la felicidad de estar vivos”, matiza Grassa Toro.
“Que el libro fuera publicado es anecdótico -retoma la palabra el ilustrador, por cierto, considerado por muchos profesionales de esta materia como uno de los mejores de España-. Tenemos la tranquilidad de haber hecho lo que queríamos hacer. Sueltas la botella y empieza a viajar (dice en alusión a la historia del álbum) y el libro ha tenido un viaje increíble, maravilloso. Fue salir (2007) y se ha expuesto en Madrid, Chodes (Zaragoza), Gijón y ahora aquí, y todo el proceso siempre ha sido muy entrañable. En su momento sufrimos mucho, así que éste era un homenaje que nos merecíamos darnos todos, nosotros y la gente que nos acompañó. Fue un regalo, un ejercicio de celebración”.
En cuanto al proceso creativo, Grassa Toro elogia el trabajo de su compañero. “Yo creo que parte del acierto de este libro está en que cada cosa requiere un tiempo. Cada niña (que ilustra el album) está vuelta a recortar, vuelta a pintar, cada niña es un original. Casi nadie trabaja ahora así. Ahora, estas cosas se hacen con photoshop”. Grassa Toro relacionó estas piezas, que se expondrán hasta el 15 de noviembre en la Librería Anónima (C/Cabestany, 19) de Huesca, con algunas de las obras que forman parte de la exposición que Pep Carrió inaugurará hoy, a las 20 horas, en la sala de arte oscense La Carbonería (Plaza San Pedro, 3).
“El destino puso el libro donde lo ha puesto, porque yo nunca lo hubiera llevado a una editorial”, concluye Pep Carrió. Todo esto explicaban ayer a este periódico Grassa Toro y Pep Carrió, sólo unas horas antes de presentar en la Librería Anónima de Huesca, totalmente abarrotada, “Una niña”, un libro que es un regalo, un homenaje y una bella historia de vida.Myriam MARTÍNEZ
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