El día que empieza Diversario, 13 de abril, se abrirá al público la exposición Con A de Antonio, muestra expositiva de las obras de Antonio Viñuales, autor de la imagen que ilustra el cartel del festival de esta edición 2026. Una exposición organizada con la colaboración de Librería Anónima y Grupo Zhebra de Valentia.| Y con la colaboración de Carnicería Miguel Escuer y Bodegas Borsao 🍷🍷🧀🧀 |
La belleza accidental
Antonio Viñuales, pintor, empezó a trabajar su obra como miembro del grupo ZheBRA a partir de sus recuerdos.
Cuenta Eduardo Cajal, coordinador de ese taller durante los últimos catorce años, que uno de los más celebrados incluía a Sor Petra y a Sor Herminia. Fueron las monjas que enseñaron a Antonio a escribir cuando él vivía en Lleida. Es probable que, en su empeño por instruir a Antonio bajo un orden convencional, empezase a trazar la letra ‘a’ antes que ninguna otra. Es la misma letra que Antonio se encuentra primero cuando lee y escribe su nombre. La que encabeza ese tren magnífico que es el abecedario.
No aprendemos a escribir desde el análisis sino desde la intuición. En sus primeros acercamientos a la experiencia de la lectura, niñas y niños no diferencian letras de dibujos: todo puede ser leído o contemplado. Del mismo modo, nuestro cerebro no desgrana cada letra de forma lineal en un orden previsto: leemos más bien reconociendo la forma global de las palabras, el bouma, e interpretando el conjunto desde la experiencia visual.
Si alguien se pregunta si Antonio pinta o escribe, es muy probable que una respuesta adecuada es que hace las dos cosas.
En su versión monolineal, que es la que todos hemos aprendido en los cuadernos de caligrafía, la ‘a’ se traza en círculo semicerrado de arriba a abajo, en sentido contrario al movimiento de las agujas del reloj. Luego el trazo sube en asta, casi completando una forma cerrada. Después, una ligadura baja desde la parte superior, remate del asta, mostrando una curva que varía según el ductus del amanuense. Esta ligadura, un rasgo característico de la escritura en minúscula, enlaza unos caracteres con otros, aportando continuidad a la lectura y reforzando la diferencia entre palabras.
En este hallazgo visual, el de una letra que se puede ligar a otra, ha encontrado Antonio una narración infinita. Una nutrida colección de lienzos, ventanas a un mensaje sempiterno, que constituyen un gran muestrario de variaciones, matices y hallazgos visuales imposibles de olvidar una vez se han visto. Acaso Antonio tropezó, aprendiendo a leer, con esa belleza accidental y, como gran artista, no tuvo ya otro remedio que pintarla para ponerla ante nosotros.
Gracias, Toñín.
David Adiego
Diseñador gráfico e ilustrador

